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| Vivir para comer Es hora de servir café del mejor Kendom Mc Donald - Opinión vivirparacomer@eltiempo.com.co |
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| Acabo de tomar un curso de cata de café y ha sido una revelación. Me ha dejado convencido de que ¡no hay nada más peligroso que la falta de información! Así tumbaron al imperio soviético. Estoy indignado con la calidad del café que están vendiendo en los restaurantes y hoteles de Colombia. Si el país produce el mejor café del mundo, ¿por qué no lo estamos tomando? Pobres los extranjeros que buscan de una experiencia orgásmica con nuestro café y ¡solo les podemos ofrecer un mal polvo… en los dos sentidos de la palabra! |
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Como una política de Estado (la de los cafeteros), resolvieron que solo ellos y algunos amigos podían tomar café de buena calidad. ¡Al pueblo había que venderle el peor! La justificación es peor aún: ¡creen que no tenemos el paladar ni el bolsillo para poder apreciar la calidad! Cuando Vietnam ya no nos alcanzó en cantidad de producción, sin en calidad, resolvieron que la solución era la de arrancar las matas de café de la variedad Colombia, que tiene como única ventaja la de que es resistente a las enfermedades. Así, llegamos a la situación de que ¡no hay suficiente café pasilla para proveer al mercado nacional! Tenían que tomar una decisión muy dura: a) comprar café en el mercado nacional de mejor calidad, o b) importar café de mala calidad. ¡Como esto es Macondo, escogieron el plan B! O sea que estamos tomando una mezcla de café nacional de mala calidad de la mayoría de las marcas tradicionales, ¡mezclado con uno peruano de peor calidad! Sin un entrenamiento del paladar, ¿no han notado cómo ha bajado la calidad del café que compramos en los supermercados? ¿Ustedes creen que los peruanos vendrían a nuestra Costa Atlántica a comprar corvina para llevarla al Perú? ¡Ni de vainas! ¿Por qué, después de ser un país que duró 100 años viviendo a costillas de los cafeteros, ignoramos qué es un buen café? No sabemos comprarlo, prepararlo ni almacenarlo. Tal vez el golpe más bajo que recibió el café lo sintió cuando lo incluyeron en la canasta familiar. El café no tiene valor nutricional, ¡es un lujo! ¿Por qué no incluyen las trufas blancas y el caviar en la misma canasta? ¿Por qué en un país sin cepas para producir vino, hay 500 enólogo y casi ningún catador de café? ¿Por qué en un restaurante que está a miles de kilómetros del área de producción de vinos de calidad ofrece 300 diferentes marcas y regala un café maluco? ¿Por qué cuando pido té en un restaurante me llevan a la mesa 15 marcas diferentes y solo hay café maluco? ¿Por qué en la mayoría de los restaurantes y hoteles preparan una greca de café a las 9 a.m. y lo siguen sirviendo a las 10 p.m.? El buen café es un lujo y hay que tratarlo así. Cuando lo degustamos hay que buscar los siguientes aspectos: aroma, fragancia, acidez, cuerpo y sabor residuo. Menos mal que en las regiones menos tradicionales no influyeron mucho los cafeteros y su variedad Colombia, que tanto daño le hecho ya al país y han producido un café diferente, de mucha personalidad y carácter. Hoy son ellas las que pueden producir una calidad Premium, sobre todo Nariño y Santander. También existe una calidad semejante en el Cauca, en el Huila y en la Sierra Nevada. Es hora de que los restauranteros, los hoteles y la gente en casa empecen a servir un café de excelente calidad. ¡Es una obligación! Como parte de mi trabajo de criticar restaurantes, voy a empezar a calificar los cafés (ojo Club Colombia: ¿cómo puede servir café italiano de excelente calidad en un restaurante que prepara tan buena cocina colombiana?) ¡Soy tan fanático del tema que considero que se debe crear una ceremonia alrededor del café como lo hacen las geishas con el té japonés! Si en Colombia produc imos el mejor café del mundo, ¿cómo no lo vamos a consumir? |
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